¿En qué se diferencian las instalaciones de alta, baja o media tensión?
Alta tensión
Las instalaciones de alta tensión operan con voltajes superiores a 36 kV y son esenciales para el transporte de grandes volúmenes de electricidad a largas distancias. Este tipo de infraestructura conecta las centrales generadoras con las subestaciones de distribución regional, reduciendo las pérdidas energéticas gracias a la elevada tensión.
La alta tensión permite que la energía viaje largas distancias con el mínimo de pérdidas, lo que resulta clave en la eficiencia del sistema eléctrico.
Principales aplicaciones:
- Transporte de energía desde centrales térmicas, hidroeléctricas o eólicas hasta subestaciones regionales.
- Distribución de energía entre distintos puntos de la red de alta tensión.
Infraestructura necesaria:
- Líneas de transmisión soportadas por torres de alta tensión.
- Aisladores de gran tamaño que evitan fugas de corriente.
- Subestaciones de transformación que reducen el voltaje para su posterior distribución.
Debido a los altos voltajes que maneja, este tipo de instalaciones requiere medidas de seguridad rigurosas tanto durante su instalación como en su mantenimiento.
Media tensión
Las instalaciones de media tensión trabajan con voltajes que oscilan entre 1 kV y 36 kV. Se utilizan para la distribución intermedia de la electricidad desde las subestaciones primarias hasta los transformadores que la reducen a baja tensión para el consumo final.
La media tensión es clave para llevar la energía a diferentes puntos de consumo, asegurando que el suministro sea eficiente y adecuado a las necesidades de cada entorno.
Principales aplicaciones:
- Distribución de energía en parques industriales.
- Alimentación de grandes complejos comerciales.
- Suministro a zonas residenciales alejadas de los centros de transformación.
Infraestructura necesaria:
- Postes de media tensión con conductores aéreos o líneas subterráneas.
- Centros de transformación que reducen el voltaje para el suministro de baja tensión.
- Interruptores y dispositivos de protección que garantizan la seguridad de la red.
Al igual que en las instalaciones de alta tensión, las de media tensión requieren de personal capacitado y equipos específicos para su manipulación. Además, es necesario realizar revisiones periódicas para asegurar su correcto funcionamiento.
Baja tensión
La baja tensión se refiere a instalaciones que operan con voltajes inferiores a 1 kV y es la que llega directamente a los hogares, oficinas y pequeños negocios. Este tipo de instalación es el que permite que podamos utilizar electrodomésticos, dispositivos electrónicos y otros aparatos eléctricos en el día a día.
Aunque es más segura para el usuario final, la baja tensión sigue necesitando un mantenimiento adecuado y debe cumplir con todas las normativas vigentes.
Principales aplicaciones:
- Alimentación eléctrica de viviendas.
- Suministro a establecimientos comerciales y oficinas.
- Uso en pequeñas industrias y talleres.
Infraestructura necesaria:
- Cuadros eléctricos que distribuyen la energía en los distintos circuitos de la vivienda o edificio.
- Sistemas de protección como interruptores diferenciales y automáticos.
- Conductores y canalizaciones adecuadas al tipo de instalación.
Desde el transporte de grandes volúmenes de energía hasta el suministro final en hogares y negocios, cada tipo de instalación desempeña un papel clave en garantizar que la electricidad llegue de manera segura y eficiente a todos los rincones.
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